P|ues se podría decir, o comparar, a estos extraños seres con una obra de teatro o con una jaula de ratas de laboratorio.
Visto fuera de contexto, incluso desde la altura, son como puntos, que se desplazan por inercia, aunque cuando uno se involucra en ese mundo formado por mundos, observa que cada “personaje” o “ser”, cada “mundo”, está íntimamente relacionado, directa o indirectamente con los otros.
Llega un momento, que de ver tantos seres, uno comienza a ver, a observar rasgos que difieren entre ellos, e, incluso, se empieza a creer que son todos individuos diferentes, o sea, individuos individuales.
Cada uno como un engranaje, pero guardado en una caja de repuestos, sin ninguna utilidad.Sin embargo, todos comparten algo en común: miedo. Ganas de escaparse de esa maquinaria que los aprisiona, que nuca deja de funcionar.
Rutinario.
Prisionero.
Rodeado de multitudes solitarias.
Me tomé la libertad de publicar este breve texto que escribí para un taller: “La ciudad de la ciudad” donde nos encargamos de analizar la ciudad desde una perspectiva un poco más externa que la que tenemos día a día.
Fue elegido para integrar el periódico del colegio, a pesar de que no suelo apreciar mis obras, algunas persons señalaron que el texto es bueno, por lo tanto, acá lo publico. De hecho, en el diario del colegio lo transcribieron respetando la falta de comas y puntos (que en esta edición ya corregí) no siendo así con la integridad del texto… Como todo buen periodico respetable de gran categoría. Igual fue culpa mía por no tener el tiempo de revisar el mail que me enviaron y bla bla bla… Saludos lectores.


